“Año nuevo, vida nueva” el ajetreo de diciembre quedó atrás, los festejos concluyen al igual que las frases de aliento y buenos deseos para el año venidero. Hablar del último mes es sinónimo de alegría, convivencia y cierres de todo tipo de actividades, sin olvidar que la rutina diaria dejó momentos agradables y desafíos que nos enseñaron a afrontar la adversidad que forma parte de la vida.

Algunos, en medio del descanso y convivencia viven un momento de introspección personal, observando el pasado, reconociendo los aciertos, errores, así mismo valorando las áreas de mejora en su aspecto personal. El realizar esta actividad requiere de tiempo, sinceridad y pausar también, con el fin de plantearse nuevos retos, metas e ideales visualizando una mejor versión personal, que sean sinónimo de estabilidad en cualquier sentido con el fin de logar un mejor bienestar.

En dicho análisis es primordial reconocer que hay situaciones fuera de control, por ejemplo las leyes que rigen la dinámica social o la naturaleza y sus fenómenos. Al hacer este ejercicio tomando en cuenta lo anterior ayudara a ser menos riguroso el calificar el desacierto como tal, quitándole la culpa al resultado obtenido, sin embargo interviene el factor externo, lo que dicta la sociedad como bueno o malo, lo normal, los números y edades en las que cumplir con el deber es sinónimo de éxito o fracaso, todo esto forma parte del análisis de fin de año que algunos realizan, otros evaden y muchos más piensan en el aquí y el ahora.

El optimismo que se vive por las fechas, convivios y expresiones de buenos deseos de propios y extraños influye en la decisión de afrontar determinado propósito a conseguir, esperando que todo salga bien pues el comienzo del año es una oportunidad para confiar, creer, perseverar y ser constante en cada una de las metas, sin olvidar que para su logro, se requiere de compromiso, y disponibilidad para modificar hábitos actuales por otros mas funcionales con el fin de llegar a la meta.

En los últimos años la navidad y año nuevo han recobrado mayor sentido por la influencia de los medios de comunicación, redes sociales que promueven la convivencia, las compras, detalles, festejos, para hacer de estas fechas también un momento de magia, paz, armonia y celebración por lo que termina.

Como todo principio tiene un final, los primeros días de enero parecen caminar lento, la rutina vuelve en todos los sentidos, el regreso a actividades laborales, escolares, las vacaciones. El ser humano vuelve a incorporarse nuevamente a su vida, sin la magia, recobrando sentido el decreto de sus propósitos, reflexionando sobre como podrá cumplir lo que desea lograr experimentando una sensación de incertidumbre aunque tenga el optimismo a flor de piel. A la par la duda también aparece por el miedo del que vendrá después.

Si bien el cambio produce temor, el ser conscientes del proceso o etapa de transición que se vive ayudará a enfrentar esos cambios con mayor actitud, confiando en la experiencia demostrada en el pasado, es decir, reconocerse a si mismo como un ser capaz de tomar decisiones, adaptarse al cambio y modificar su entorno. Aprender de los errores es inevitable, es valido también reinventarse, comenzar a luchar por otros sueños, abandonar las creencias pasadas, aceptar que la felicidad es efímera, relativa, no existe la verdad absoluta sino aquella que te hace vivir en plenitud, entonces el año no cambia, cambia la versión de ti al paso de los años, viene otro año, es momento cambiar la pagina y escribir un nuevo capitulo.

Así como es difícil precisar datos concretos sobre el nacimiento de la autora, consultar su obra es una tarea complicada. En Alemania, su figura goza de cierta fama que es poco divulgada en nuestro continente. Las pocas traducciones al castellano que se han hecho, son difíciles de encontrar, podría decirse que en este hemisferio del planeta, Roswitha es casi una figura de culto.

Las 6 obras teatrales son influenciadas por el dramaturgo Terencio (Roma, 124-194 a.C.), aunque cambiando la temática profana original por una cristiana. Pueden separarse por parejas; Gallicanus y Dulcitius, dos dramas sobre la conversión al cristianismo; Callichanus y Sapientia, trabajos que tratan sobre el martirio de figuras vírgenes; Abraham y Paphnuitius que tratan la caída y arrepentimiento de mujeres pecadoras. Todos dramas que interrogan la posición femenina en la iglesia.

Un factor a destacar, es el sitio donde la autora coloca a los demonios, que no se les encuentra como antítesis de la fe. No se puede abordar la religión sin mencionar a su enemigo, cerca de Dios se encuentra el diablo, la autoridad del primero se mide con la oposición que muestra el segundo. En las obras no aparece como adversario de los cristianos sino como vehículo para sobreponer la voluntad divina por encima de los ídolos y ritos paganos. En los primeros dos trabajos, los demonios parecen obrar en favor de los mártires y las vírgenes, incluso muestran un lado vengativo, pues son el azote para aquellos que tratan de hacerles un mal a los fieles:

CHRISTIANS. Rechinan sus dientes, espumosa tiene la boca, da vuelta a sus ojos como un loco. Seguro ha sido poseído por un demonio.

TERENTIANUS. ¡Ay de su padre! ¿Dónde ha ocurrido?

CHRISTIANS. Ante la tumba de los mártires John y Paul. Se retuerce en el suelo y culpa a gritos que ellos son la causa de sus tormentos ¹.

En Gallicanus, Terentanius, ejecutor de los santos, recibe el castigo de ver poseído a su hijo, como represalia por haber llevado a muerte a los hombres de Dios. No bien tan pronto como arrepentido recibe el bautismo su hijo es curado, y del milagro pregona el cristianismo como la fe verdadera. En Dulcitius, el emperador es poseído, y en su locura besa los sartenes y cacerolas creyendo que tiene en sus brazos a las 3 vírgenes que ha intentado violar. Dos de ellas pronto son conducidas a la hoguera acusadas de brujería donde, por el poder y obediencia de su fe, mueren sin que uno de sus cabellos arda. La obra termina con el discurso de Irena, la última virgen, aceptando su muerte como una fortuna, pues los brazos de los mártires ya la esperan en el cielo para coronarla con la tiara de la pureza.

Estas dos primeras obras muestran un periodo de transición entre el abandono de las religiones antiguas y el abrazo del nuevo cristianismo. Ambas se mueven entre esa brecha donde el conflicto, más que mantener el celibato a toda costa, son los problemas entre los ideales paganos, que rehúsan abandonar los cultos antiguos, y el modelo cristiano que busca encaminar a los hombres hacia la verdadera religión. Pronto veremos que la determinación y celo con que los personajes mantienen su postura, se extiende más allá de la muerte.

En Sapientia, 3 niñas vírgenes son cruelmente torturadas y ejecutadas frente la mirada de su madre. Esta historia es la que más guarda similitud con las dos anteriores, el conflicto central recae en el abandono de deidades latinas (Júpiter en Gallicanus y Diana en Sapientia) para adoptar el dogma cristiano, la diferencia reside en el peso que la obra le otorga a la pureza, que salva a las niñas del dolor de la tortura.

En el siguiente drama Callimachus, Dios tiene una aparición en escena como personaje, dando orden al profeta Jhon, de traer de la muerte a Drusiana y Callimachus como signo de su misericordia. La virginidad de Drusiana es la virtud que la ha hecho digna de regresar a la vida, para mostrar el poder de Dios y convertir a los infieles. Callimachus que se nos presenta como pagano, vuelve para verse arrepentido y bautizado en la fe. Tanto en Sapientia como en Callimachus, Roswitha exalta el poder de la castidad, como medio que permite a Dios obrar sus milagros, y la embiste de toda la gloria del cielo:

JHON. Drusiana, ¡nuestro Señor Jesús te llama de nuevo a la vida!
DRUSIANA. ¡Gloria y alabanza sean dignas para Aquel, Oh Señor, que me ha hecho vivir otra vez!
CALLIMACHUS. ¡Demos gracias al misericordioso, que por su poder, mi Drusiana, a través de ti, que dejaste esta vida en tristeza, volviste a ella en dicha!²

Los últimos dos trabajos, Abraham y Paphnuitius, describen la batalla entre el cuerpo y el espíritu, por medio de las historias de dos mujeres que cegadas por el pecado, encuentran el perdón con el arrepentimiento. No solo son los más extensos sino los más logrados, tanto las situaciones como los diálogos internos, arrojan una filosofía muy bien lograda, que busca con ahínco abandonar los placeres terrenales y priorizar los anhelos celestiales, no sin definir antes la larga penitencia que deben hacer aquellos que han permitido que la carne triunfe.
En Abraham, el buen pastor devuelve al rebaño a su oveja descarriada, aquí conocemos la historia de Mary, fiel devota a su fe, que un día es deshonrada por un monje, quien creyendo que perdiendo su pureza ha perdido el favor divino, se entrega a la prostitución y reniega de sus creencias, pero el fiel ermitaño Abraham la devuelve a la gracia. Paphnutuis sigue al ermitaño homónimo, que luego de una visión, busca salvar del fuego infernal a Thais, la ramera más codiciada de Alexandria.

Abraham y Paphnuitius, suceden sin el elemento de la castidad, pero brillan por el lenguaje apasionado empleado, el romance en las historias y el detalle de las escenas. Es curioso cómo aunque las bases de ambas son similares, el tema varía en la forma de ser tratado. Si se les compara, no se encuentran repeticiones.

En Abraham, Mary, educada en la vida religiosa, aspira solo el perdón de aquella gracia que en su imprudencia ha abandonado, en cambio Thais, la ramera en Paphnuitius, ha pasado su vida en placeres carnales, y es quien recibe una penitencia más rigurosa, recluida en una celda por tres años entre la oscuridad y la suciedad de sus heces, al final recibe un título espiritual más elevado, un sitio entre las vírgenes y una corona de oro le esperan en el paraíso. Pues como dicen las sagradas escrituras: «Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento» ³.

Después de leer los 6 dramas, se distinguen ya muchos elementos que abundan la obra de Roswitha, como las continuas, o excesivas, referencias a la santa trinidad, encontradas siempre reflejadas en 3 vírgenes; el amparo sobrenatural, algunas veces absurdo, que acompaña a aquellos que se mantienen fuertes en su fe:

DRUSIANA. ¡Divina esencia, que hiciste al hombre a tu semejanza e introdujiste en su pecho el espíritu de la vida, trae de vuela el calor al cuerpo de Fortunatus, que nuestra triple resurrección glorifique la divina trinidad! ⁴

Están escritas en un estilo ágil, y con cierta gracia, de modo que siempre queda mal la maldad y es puesta en ridículo. Además del elogio a la castidad, otra de sus finalidades es apartar los ojos de las obras licenciosas de Virgilio, Ovidio, Horacio, entre otros, y volverlas a los cánones cristianos. Como ella misma hace hincapié con el propósito didáctico y moralizante de sus obras: «sustituir la liviandad de las mujeres paganas por las historias edificantes de vírgenes puras»⁵.

Es muy difícil tomar algunas de sus lecturas seriamente, muchos de los matices jocosos que tienen algunas escenas, como aquella en Dulcitius donde el emperador negro de hollín besa las cacerolas, han llevado a algunos críticos a considerarlas bajo la categoría de comedias. Una lectura rápida de Dulcitius deja entrever que fue diseñada para provocar risas, y puede ser malinterpretada como una farsa religiosa muy graciosa, en ella tenemos la historia habitual de martirio intercalada con incidentes de bufonería.

Es impensable que Roswitha no tuviera en cuenta la reacción del público al concebir la obra, pues el recibimiento que tendría entre uno distinto al de las abadías, puede volver sus obras incomprendidas. Los valores, virtudes y descripciones que Rowstiha recrea, en escenarios ajenos a su tiempo, pueden ser vistos como infantiles y un tanto absurdos.

Según Christopher St. John, traductor al inglés de los trabajos de Roswitha, sobre una de las representaciones: «Callimachus fue recibida con gritos de risa, la piedad de Roswitha fue ridiculizada, y su glorificación de la castidad burlesqueó a aquellos a quienes las bromas a expensas de las virtudes anticuadas nunca dejan de apelar»⁶. Aconsejo al lector, que antes de aventurar esta clase de juicios, o introducirse en su lectura, debe tener en cuenta el público, espacio y contexto histórico para el que fueron pensadas.

Toda su obra esta bañada de devoción y celo cristiano, resaltan las virtudes cristianas, en particular la fidelidad, fortaleza y castidad. Más allá de la fe y creencias que cada persona pueda profesar, leer estos dramas es un viaje sugestivo, ya sea para alabar su delicadeza y simpleza, ya sea por su cómica burda, o ya para comprender posturas religiosas dentro del medievo. La temática femenina gira en torno a la virginidad, la religiosidad, el matrimonio, la maternidad y la sexualidad, encarnados en personajes bíblicos o bien en personajes desconocidos para un público común, lo cual resulta excepcional para su época.

Esta monja de la Edad Media escribió originalmente en latín, lo que ya nos dice bastante sobre la formación académica que recibió, tanto así que es considerada una de las figuras más ilustradas y cultas de la literatura alemana. Podemos resumir su influencia en estas tres palabras: religiosa, poeta y dramaturga.

Espero que la síntesis e impresiones suscitadas por la lectura de su obra, encaminen a más de un lector a otorgarle su lugar en la literatura medieval. Quizás sea necesaria una cierta predilección por la lectura dramática antes de poder apreciar sus méritos. A diferencia de grandes obras como el inmortal Cromwell de Victor Hugo, Doctor Fausto de Marlowe, o aquellas tan complejas como Otelo o Sueño De Una Noche de Verano de Shakespeare, Roswitha, dejando de lado las construcciones poéticas, brilla por la simpleza de su ingenio. En pocas páginas y con un discurso ágil lleva a no pocas reflexiones sobre la superioridad moral de la mujer creyente del medievo. Aunque su catálogo dramático lejos ha dejado ya de evangelizar infieles, hoy nos dejan un enriquecimiento cultural que vale la pena conocer, incluso, si no se tiene adoptada la fe cristiana.

1 «Gallicanus» en The Plays of Roswitha, Alemania, Gutemberg project, p. 32.

2 «Callimachus» en The Plays of Roswitha, Op. cit. p.44.

3 Lucas 15:7, Reina Valera, 1960.

4 «Callimachus» en The Plays of Roswitha, Op. cit. p. 46.

3 Nota al prólogo en The Plays of Roswitha, Op. Cit. p.12

6 Crítica a Roswitha en Revista de Artes y Humanidades, España, No. 21, pp52-61.




BIBLIOGRAFÍA:

GANDERSHEIM, Roswitha
972 The Plays of Roswitha, Alemania.

2016 Dramas, Traducción al inglés de Christopher St Jhon, Estados Unidos, Gutenberg Project.

KOHNEN, Mauseto

1955 Literatura germánica, Rio de Janeiro, Brazil, Mesageiro, Vol 1.

ORDUÑO, Manuel

2016 Roswitha von Gandersheim en Filología clásica y medieval
Revista de Artes y Humanidades, España, No. 21, pp 52-61.

VALERO, Sandra
2011 Escritora de la virtud, Hroswitha de Gandersheim en Mujeres en la

Historia, Post de Internet, Consultado en Abril del 2020, Disponible

en: https://www.mujeresenlahistoria.com/2011/03/escritora-de-la-virtud

-hroswitha-de.html


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